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Jamón versus menudo

Miércoles, 2 de diciembre de 2009 30 comentarios
Jamón versus menudo

Voy a gruñir un poco. ¿Quién ha dicho que el jamón no es una tapa, que me lo como? Como muy bien dijo Feliz, el jamón es “la tapa” por cuestiones históricas, sentimentales y hasta técnicas. Eso que ha dicho por ahí el tal Aibalaostia, que anda perdido entre pintxos de Lo Viejo de Bilbao, de que tapas son sólo aquellas que requieren elaboración, eso, Aibalaostia, es una memez de tomo y lomo (en manteca). Primero porque el jamón también se elabora (elegir el secadero al que se le compra también forma parte de la elaboración) y, segundo, porque cortarlo es un arte que determina la calidad final de la tapa. He visto jamones extraordinarios machacados por cortadores de muñeca espesa y jamones de poca monta engrandecidos por cortadores a los que les crecen flores en las yemas de los dedos.

Pero es que, además, el jamón tiene una característica que lo diferencia del resto de tapas. Es una lotería. Ni la cala te asegura su calidad. Así que, para acabar con esta discusión, yo me voy al Espigón de Felipe II a comerme una tapita cortada por el doble de Joaquín Moeckel (id y veréis, ese tío es clavao al mediático abogado). Ese jamón no lo traen envasado al vacío de ninguna parte. Lo corta el nota y lo pone en el plato delante de ti. Y a este respecto, por cierto, otra cosilla: ¿El menudo ese tan bueno que el Sabio tanto reclama como tapa primordial de la sevillanía está hecho del día en cada bar que lo pone? Ja, ja, ja. El 99 por ciento del menudo que se come en Sevilla viene en tarrinas con la recova del Viso. Que se lo pregunten a Manolín, que saca el capote y te pega un cartillazo con el que se demuestra a las claras que todo el menudo lo hace él. Venga, Sabio, discúteme esa también, que veo que estás todo el día de barra en barra, pero tienes la lengua de esparto, pillín.

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La Bomba

Lunes, 23 de noviembre de 2009 15 comentarios
La Bomba

Pedazo de sitio. Su nombre lo dice todo. Es la bomba. Está en Gerena, cerquita, a 15 minutos de Sevilla. Es una taberna absolutamente pura, sin contaminaciones modernistas, en la que las tapas las ponen en papel de estraza de verdad de la buena, no como el de Trifón, y en cartones que se chupan la grasa de la chacina. Lo que hay que pedir por uebos de Trillo es el tocino ibérico. Pero también hay morcillas de todas las clases, chorizos de todas partes, salchichones a mansalva y tapitas de cocina con mucho nivel. Ahora bien, lo mejor del sitio es su ambiente. Su dueño es aficionado a la escultura y tiene toda la tasca llena de cacharros absolutamente rurales. Pónganse en situación. Una casa con corral y tapias de yedra, con barra de madera y olor a bota de mosto mezclado con tufo a jamones, y esculturas raras hasta decir basta.

Hacía mucho tiempo que no iba a un sitio tan auténtico. En pleno centro de Gerena, donde, por cierto, las canteras no sólo son de granito para adoquines, sino también de buenas tabernas. Seguiremos informando.

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La literatura de Casa Robles

Lunes, 9 de noviembre de 2009 20 comentarios
La literatura de Casa Robles

Detalle de la barra en RoblesQué coraje me da la literatura que le echan algunos taberneros a sus tapas, sobre todo porque en muchos casas hay mucha más palabra que comida. ¿Se puede aguantar que a una pavía de bacalao se le llame “desfile de soldaditos de pavía de bacalao del Mar del Norte en aceite de oliva virgen extra de Baena“? Pues en Robles no llegan a tanto porque ya les da corte, pero todas las tapas de la carta son de dos renglones. Y luego, cuando llega el plato, lo que hay es un pellizquito en el medio y mucho pintarrajeo con vinagre de Módena en los bordes. O sea: mucha palabra, mucho dinerito, pero poquita sustancia. ¡Vamos a despachar mejor las tapas y a llamar a las cosas por su nombre! La ensaladilla no puede ser en la vida “ensalada de patatas de la huerta cocidas con salsa de Mahón y carpaccio de gambas“, joé.

Palo a Becerrita

Miércoles, 4 de noviembre de 2009 23 comentarios
Palo a Becerrita
Interior del Restaurante Becerrita

Interior del Restaurante Becerrita

Pero qué carísimo es, Dios mío. Venga, vale, las croquetas de cola de toro son una obra maestra de lo que debe ser la nueva cocina, pero ya está bien de tanto cuento. ¿Por qué siempre ponen duras las papas aliñás? ¿Por qué te quiere meter el foie hasta en la sopa? Y, sobre todo, ¿por qué te cobran esa barbaridad? Ojo, yo creo que Becerrita es un sitio interesante, muy recomendable por sus croquetas y por el pulpo sobre cachelo con alioli, pero ya es hora de cantarle las cuarenta a estos taberneros venidos arriba que se empeñan en clavarte 3 euros por tapa de media. ¡Vamos a rebajar los precios, señores, que estamos en crisis!