La tercera regeneración

Por regeneración se puede entender la capacidad de un organismo vivo para reconstruir por sí mismo sus partes dañadas. El jueves por la noche en Córdoba escuché a Ignacio Camacho una brillante exposición sobre la “crisis económica y la crisis política”. Dijo muchas cosas interesantes pero no dejó de golpearme en la cabeza aquella de que “sin solucionar la política es imposible arreglar la económica”. La simplicidad siempre es una virtud, y esta idea expresa con claridad lo evidente, esto es, que las decisiones económicas las toman los políticos, pero si estos están en crisis, difícilmente tendrán capacidad para tomar decisiones adecuadas.      

Lo primero que hace falta para arreglar una situación crítica es reconocerla. Hay un reconocimiento expreso de que nos encontramos en una situación de crisis económica. Bien. La clase política también admite mayoritariamente –ante la evidencia de las encuestas- que no goza de un reconocimiento social ni de la credibilidad que desearían. Lo que es más difícil de encontrar son personajes públicos que afirmen que nos encontramos ante otra crisis más profunda, llámese crisis de valores o crisis moral o ética. Como ustedes quieran. Lo  importante es que todos nos entendamos con claridad. Resultará por tanto más difícil solventar esta crisis hasta que no se reconozca. Lo grave de la cuestión es que si esta crisis no se resuelve, tampoco solucionaremos la política ni la económica. Por que, sencillamente, la moral afecta por igual a ambas.  Lo más cercano que he escuchado sobre el particular es lo que acaba de decir el Rey: “el futuro de España depende de mejorar el sistema educativo”. Con palabras más o menos parecidas, esta idea ha sido repetida hasta la saciedad por muchos políticos, entre otros, José Antonio Griñán o Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero del dicho al hecho hay un trecho, o más bien, nada. Porque sobre el particular no se ha avanzado nada de nada.

Hay muchos que piensan que la moral o los valores consisten en ir a Misa, confesar etc. Craso y profundo  error del que habría que salir inmediatamente. Con la misma sencillez con que se expresaba Camacho, les diré algunos ejemplos de lo que se puede entender por regeneración de la moral o de la ética –la tercera regeneración junto a la económica y política-: no mentir, no robar, respetar a las personas, no enriquecerse ilícitamente, no defraudar. Cuando tenga más espacio se lo pondré en positivo, porque todo esto es muy positivo y gratificante.

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