Fin de un viaje papal

Hace escasos minutos que el Papa Benedicto XVI ha dejado nuestro país y ha dado por concluida la XXVI Jornada Mundial de la Juventud. Les puedo dar cuatro brochazos de los momentos que he vivido y de las cosas que más me han impactado. Las cifras importan pero tampoco son lo esencial. Lo cierto es que en aeródromo de Cuatro Vientos, donde tuvieron lugar una vigilia de oración y la celebración de la Santa Misa, se congregaron alrededor de millón y medio de personas, mayormente, jóvenes. Pero es que en el recibimiento que se le dio al Papa en el día de su llegada a Madrid no recordaba tanta gente desde el primer viaje de Juan Pablo II, allá por 1982. Nadie ha congregado tanta gente. Y esto merece una reflexión. Fue impactante la reacción del público que tomó Cuatro Vientos cuando empezó a llover. A tronar. Nadie quería irse. Y los jóvenes cantaban, sonreían y gritaban animando al Papa, y apoyándose entre ellos mismos. No fueron momentos fáciles. Las condiciones de habitabilidad del aeródromo son escasas. Se formó barro y no había protección posible contra la lluvia. Eso era peor que un campo de refugiados palestino -y los he visto-. Y en cambio, ahí estaban todos firmes y alegres. Una colega de la televisión española no se podía explicar esta actitud. 

Otro momento impactante y de difícil explicación. El completo silencio de una explanada enorme habitada por más de un millón y medio de personas rezando ante un trozo de pan. La Fe católica cree en la presencia real -bajo las especies del pan y del vino- de Jesús, una vez consagradas esas especies. Consecuentes con esta creencia -solo posible por la fe- el Papa y todos los congregados adoraron a Dios en silencio absoluto y con un recogimiento que atenazaba los sentidos.  Y al día siguiente, la liturgia de la celebración de la Misa fue realmente algo bello, solemne y reflejo de lo que pretende ser precisamente la liturgia católica, expresión de lo que allí se realiza. Y la Misa es la renovación incruenta del sacrificio de Cristo en el Calvario.  

Y un último punto, para no cansarles: los voluntarios. Lo que he visto han sido miles de jóvenes entregados al servicio de quienes estábamos allí para hacernos la estancia más amable y nuestro trabajo periodístico más fácil. Había un no sé qué en todos ellos. Alegría, vitalidad, generosidad, amabilidad, espíritu de servicio, cariño nada empalagoso. Esto es mejor verlo y vivirlo. Y han dedicado mucho tiempo de su verano a esto. Y muchos sacrificios. Así es que me llevo un saco de impresiones, pensamientos y reflexiones para el resto del verano.

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4 Comentarios

  1. Francisco Ojeda
    Enviado el 21 agosto 2011 a las 20:55 pm | Permalink

    Muy acertado el resumen. Para mí, que lo he seguido por tv casi hora a hora, ha resultado una bocanada de aire fresco con el que terminar el tiempo de descanso y empezar con ilusión renovada mi trabajo docente. Le presté atención especial al encuentro con los universitarios. El amor y el ejemplo deben acompañar a la transmisión del conocimiento. También el Va Crucis me ha producido honda huella, acabando bajo la protección de mi Madre

  2. JM
    Enviado el 2 septiembre 2011 a las 21:23 pm | Permalink

    Curioso: regalan pan al que no tiene hambre y dejan morir al hambriento, ¿por qué se gasta el dinero en JMJ cuando hay gente muriendo en el mundo de hambre?
    Muy bonito, mucha juventud, pero si lo pensamos han venido subvencionados desde todo el mundo, aquí sin subvención y con gente de Madrid ha sido capaz de plantarse.
    (Digo subvencionados porque dicen que les han dado comida y transporte a precios módicos o gratis en algunos casos)
    No es un ataque a la religión mi argumento, es una crítica a las contradicciones de un evento como este en plena crisis.
    Una cosa es creer en Dios y otra es hacer fiesta mientras hay una hambruna en Etiopia . ¿Se supone que la intitución eclesiastica es la primera lanza mundial contra la injusticia, contra el hambre…? pues no.

  3. Fernando Seco
    Enviado el 5 septiembre 2011 a las 10:31 am | Permalink

    JM, como sucede con otros tantos eventos multitudinarios no solo en España sino en otros países, hay un precio módico para transporte. fue lo único subvencionado. y si suman los viajes, posiblemente hubo en madrid mas ingresos en agosto en transporte urbano que cualquier otro mes de agosto. lo demás fue dinero privado que, además, multiplicó por tres la generacion de dinero no solo en madrid, sino en todas España. eso significó más empleo y una bocanada de oxigeno para pequeños comercio y turismo. además, hubo una campaña de donativos entre los participantes cuyo dinero se ha destinado a paises más necesitados. y eso sin contar la ayuda de la iglesia en esos paises, con personas y recursos. sinceramente eso del dinero es un tópico falso.

  4. JM
    Enviado el 5 septiembre 2011 a las 19:26 pm | Permalink

    Debo de estar mal informado, lo cual es posible porque no seguí el evento al 100×100.
    Pero para muchos comercios no fue así, por lo que tengo entendido fue turismo de mochila en muchos casos. y en otros se dieron comidas gratis, el sueño de cualquier joven, comida gratis y viaje barato. Lo cual no me parece mal como andan las cosas.
    Mal comparado, por supuesto, otros eventos también subvencionados dan más dinero, porque viene gente con los bolsillos llenos, pero se critican.
    Esta mal que se subvencione nada cuando en Madrid andan mal de dinero, por ejemplo aumentando el ratio por clase en educación, o por ejemplo privatizando la sanidad.
    Los costos logisticos del evento, como por ejemplo los sanitarios fueron fuertes, se batieron rercords en asistencias.
    Y por supuesto la gente seguía muriendo allí lejos… mientras aquí daban vivas… normal… eso lo hacemos todos todos los días, pero es curioso que lo hagan aquellos defensores de los pobres, sobre todo acostumbrados a construir iglesias lujosas con diezmos durante 2000 años menos que más, pero aproximado. Ahora no forran iglesias con pan de oro pero hacen JMJ, va con los tiempos.
    Si pensamos en el coste de una institución como la católica es grande, y es como si medicos sin fronteras cogiera sus fondos para hacer una convención médica y dieran vivas a doctor XXX jefe médico de YYY.
    Siendo un poco “cínico” diría que los pobres tienen que agradecer el JMJ porque eso les da de comer, pero creo que esto esta en el límite pero explica perfectamente mi postura.
    Cosas como estas ocurren todos los días, la gente rie y se divierte en conciertos y discotecas y demás lugares de ocio , no hacen colectas, pero pagan impuestos, de los cuales otros se subvencionan y se pagan ayudas internacionales. Aun así no pretenden salvar el mundo, no les engrandece pero por lo menos son coherenes.
    Para saber si se gano o perdió dinero había que hacer cuentas… ¿saldrían? Ahora esperemos la proyección mundial de Madrid para sofocar el deficit y poder bajar el número de alumnos por clase.
    Es mi opinión. aun así acepto la suya, como no puede ser de otro modo.

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