Nuestros queridos pensionistas

Las  pensiones de nuestros mayores las pagamos los que tenemos la suerte de seguir trabajando. Es cierto que quienes han llegado a la condición de pensionistas han contribuido durante toda su vida para tener un retiro tranquilo y justo. Pero es igualmente cierto que el dinero que pagaron los actuales pensionistas se ha esfumado por la mala gestión de quienes han estado al frente de los gobiernos en esos últimos treinta años. Hay que mirar con perspectiva las situaciones actuales para no perder de vista, de donde venimos y hacia donde vamos. El que el Gobierno no pueda en este momento llegar a complementar la subida de las pensiones con la subida del 2,9 por ciento del IPC, no es solo por la situación de crisis económica. Hay mucha historia por detrás de obligaciones incumplidas. Otra cosa bien distinta es que un gobierno haga promesas que luego no puede cumplir. Eso, simplemente, es de idiotas. Pero quienes critican la medida exigiendo que se cumpla el derecho irrenunciable a que los pensionistas reciban ese

Efectivamente, el consejo de ministros, después de conocerse el dato del IPC del mes de noviembre, ha decidido subir en enero las pensiones un 1 por ciento para todos aquellos pensionistas que perciban más de 1.000 euros al mes (2,3  millones de personas) y subir un 2 por ciento aquellos que perciban menos de esa cantidad (6,6 millones). Pero no compensará la pérdida de poder adquisitivo a cuenta del presente ejercicio, que se eleva al 1,9 por ciento, ya que en el mes de enero pasado subió las pensiones un 1 por ciento. La situación de falta de tesorería es tal, que tendrá que volver a acudir a la hucha del Fondo de Reserva de la Seguridad Social para disponer de 4.000 millones de euros y hacer frente a las nóminas de las pensiones de diciembre y paga extra de Navidad. Menos mal que, al menos, conservamos la hucha.

Pienso que, aunque el Gobierno no ha cumplido su promesa respecto al pago de las pensiones, ha hecho más de lo que se podría esperar. Y los 8,9 millones de pensionistas pueden estar contentos. Y los cerca de 1,4 millones de andaluces que son pensionistas, también. Ya veremos si los paganinis de hoy podremos disfrutar de las mismas coberturas dentro de unos años. Porque, como decía, no estamos solo ante un problema coyuntural, sino estructural. Cada vez somos menos los que contribuimos a pagar esas pensiones. De una parte, porque la economía no permite actualmente que entre a cotizar porque no hay trabajo. Y de otra, porque hemos renunciado a tener más hijos, en parte por la estructura económico-laboral, en parte por la falta de transmisión de valores y en parte por el desprecio a la familia por parte de las instituciones.

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