Desigualdades autonómicas

Se supone que las autonomías se crearon, entre otras cosas, para evitar las desigualdades entre un español del norte y otro del sur; uno del este y otro del oeste. Pero mira tú por donde que, después de treinta años, estas desigualdades persisten y, en algunos casos, se acentúan. Como sucede con Andalucía y Canarias. También sucede que Cataluña y Andalucía son las que mayor presión fiscal tienen, por lo que no es de extrañar que muchas empresas  y ciudadanos se vayan a Madrid a declarar sus impuestos. Sería deseable –exigible a todas luces- que los distintos gobiernos autonómicos explicaran porqué estamos en esta situación. Tienen una autonomía fiscal suficiente para responder por sus acciones y, sin embargo, el malo siempre es el Gobierno Central que no les da más dinero. Esta excusa ya no sirve. Y, sinceramente, habría que echar a la calle a más de uno y de dos gobiernos. Por inútiles.

Ninguna comunidad autónoma quiere que se beneficie a otra –Cataluña, por ejemplo- en detrimento de una misma, sobre todo si se han cumplido los planes del Gobierno sobre contención del déficit. Y esa es una postura justa. Quien no cumple, no tiene los mismos derechos que el que cumple. Porque ha sido insolidaria con los demás. Y quien ha sido insolidario con los demás no puede luego venir pidiendo solidaridad. Otra cosa es que haya deudas pendientes con una comunidad o que el sistema de reparto de los ingresos del Estado requiera de algún retoque, en aras de la justicia distributiva.

Hay algunas cosas que no se pueden entender con facilidad, pero van todas en la misma línea. Por ejemplo, con la reforma del sistema financiero quienes han pagado el pato de los destrozos de las cajas de ahorros han sido básicamente los bancos y los ciudadanos. Quienes han pagado los platos rotos del sistema educativo vigente, han sido los buenos estudiantes y los que no querían estudiar. Y quienes pueden pagar los destrozos de la mala gestión de algunas comunidades autónomas son el resto de comunidades. Es un concepto curioso de la solidaridad y de la justicia, que más parece una especie de socialismo discriminatorio con base en la discrecionalidad; es decir, algo muy difícil de explicar bajo el prisma del criterio y de principios coherentes de buen gobierno.

Esta entrada ha sido creada en Clave de luna y etiquetada como , , , , , , , . Marca el permalink. Los Trackbacks están cerrados, pero puedes enviar un comentario.

Envía tu comentario

Su correo nunca será publicado o compartido. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*