El parking del Sagrado Corazón

Una vez inaugurado no me resisto a volver a comentar el trabajo realizado por la empresa Martín Casillas en la construcción del parking del Sagrado Corazón. En agosto del pasado año describí sobre los trabajos que se venían acometiendo hasta entonces, con verdadera profesionalidad y mimo, diría yo. Pero hasta que algo no esté finalizado no se puede decir que está bien o mal hecho, que es bonito o feo. Y lo cierto es que la obra se entregó en el plazo establecido de 20 meses y en el día estipulado con meses de anterioridad. Causa satisfacción poder escribir que los plazos se establecen y se cumplen, algo a lo que -ustedes comprenderán- no estamos habituados. Ni en el sector de la construcción ni en otros ámbitos de actividad administrativa o económica.

Es posible que Martín Casillas haya querido sacar pecho con la construcción de este parking público de tres plantas subterráneas y capacidad para más de 230 vehículos. Sin duda una demostración de que saben hacer las cosas bien y que les da posibilidades de futuro para acometer proyectos similares, tanto en Sevilla como en otras zonas de España y América, donde también están trabajando.

La localización es también acertada, puesto que se encuentra situado en la calle Francisco Murillo, la continuación de Rafael Salgado (Ramón Carande puse erróneamente en la edición en papel), una salida natural de Bami hacia el Paseo de la Palmera. Cerca del campo del Betis y frente al edificio de consultas de la clínica del Sagrado Corazón, de ahí el nombre del Parking. Una zona donde abunda el tráfico, no solo por las consultas y visitas a la zona hospitalaria, también por centros de trabajo importantes como las sedes de BBVA, AXA y otras empresas.

El interior del aparcamiento, además de contar con los materiales más avanzados y tener todas las dotaciones modernas, hace agradable hasta la brevísima estancia del conductor. Porque hay luz en abundancia, paisajes sevillanos en sus paredes y colores agradables en el piso. Humanizar un aparcamiento no es tarea sencilla. Ni si quiera obligatoria. Pero es como si te quisieran tratar con respeto. Y eso es bueno.

Otro dato importante. La relación de la constructora con la propietaria del inmueble ha sido de absoluta colaboración y de relación fluida y constante. Algo que se agradece por ambas partes y que facilita el buen desarrollo de los trabajos. Lo escribí hace meses y lo escribo ahora. Cuando ya se ha terminado. Enhorabuena a todos los que han trabajado en el parking Sagrado Corazón. Porque han mostrado a los demás que se puede trabajar bien y con corazón. Hasta en las cosas más materiales.

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