Las cuentas de Pepiño

Si al principio de la legislatura la estrella del gobierno andaluz era el consejero de Justicia, por su estilo cercano y dicharachero, pasada la mitad, y recién estrenado en su cargo, José Sánchez Maldonado es el nuevo foco refrescante de la Junta de Andalucía. Por ese estilo sencillo y coloquial que mantiene para explicar las entrañas económicas que su departamento tiene que encarrilar. Nada más y nada menos que la política económica, de innovación, ciencia y empleo de Andalucía. Parte de los peores niveles, pero el impulso que ha tomado la economía española beneficia a todos, incluida a la comunidad andaluza. Y nada mejor que subirse al carro de las buenas perspectivas.

Si hace una semana el consejero apuntaba un crecimiento del 1 por ciento del PIB andaluz para este año –cifra similar a la proyección nacional en este momento-, hace tres días vaticinaba el 1,2 por ciento “y posiblemente me quede corto”.  No es la previsión oficial si no la señalada por distintos estudios. Lógicamente un resurgir económico de esta magnitud produce el efecto deseado para muchos parados, y es que se producirá una creación de empleo neto este año, que bien podría “situarse en 170.000 nuevos puestos de trabajo”, con las cuentas de la vieja. Que no suelen fallar. Es decir, que si en 2013 se han creado 17.000 empleos con un crecimiento del 0,1 por ciento, con el 1 por ciento, salen esos números. Algo que no es difícil de concluir para un catedrático de Hacienda Pública, como Sánchez Maldonado, llamado Pepiño por sus amigos y allegados. No obstante, como él mismo sabe, los crecimientos mayores de la media nacional –como se esperan en Andalucía- son propios de economías débiles. Sucede lo contario en caso de enfriamiento de la economía, como bien tenemos experimentado.

Estamos por tanto en un momento dulce para la inversión y el desarrollo de sectores en los que la economía andaluza podría destacar. El consejero señaló los conocidos sectores aeronáutico, turístico, minero y agroindustrial. Y no se olvidó de señalar el apuntado en su momento por la presidenta, Susana Díaz, esto es, el de la construcción. Hay que revitalizarla y para eso existe un plan de construcción sostenible. La pena es que no hay partidas presupuestarias este año para dinamizar este sector. Habrá que esperar al año que viene, por lo menos.

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