Las elecciones vistas por la economía

Economía viene del griego oikonomía, la ley (nomos) de la casa (oikos); es decir, las reglas que se aplican o rigen para que las cosas de la casa funcionen. Y de eso saben mucho las amas de casa o la persona que lleva las cosas del hogar. Si hacemos de esa casa el hogar de una nación, podemos entender la economía como la ciencia social que estudia la forma o los medios de satisfacer las necesidades humanas mediante los recursos disponibles, de tal forma que individuos y colectividades sobreviven, prosperan y funcionan.

Cuando a alguien le tocan las cosas de comer se pone furioso. Eso pasó en las dos legislaturas del denostado Zapatero y por eso ganó el PP con mayoría absoluta hace menos de cuatro años. Lo que pasó el domingo pasado es que el PP aunque ha salvado la casa de la mayoría de los españoles, ha tocado las cosas de comer, seguramente de un modo inevitable, pero con malos modos. Los recursos disponibles son escasos –como dice la ciencia económica- por eso han subido los impuestos. Pero el ministro de Hacienda no ha sido el mejor profesor y el de Educación, sin duda, no ha aprobado el examen de excelencia que tanto predica. Es decir, que a la cuestión económica se han añadido otros elementos que han venido a dar una buena puntilla al electorado. No sabemos qué efecto ha producido la corrupción –que sin duda lo ha producido- en los resultados finales, porque en Andalucía no afectó tanto, mientras que en otros puntos de España sí.

El bienestar de toda sociedad –grande o pequeña- requiere de un gobierno estable, seguro y qué sepa hacia dónde vamos. Y desde luego en materia económica. Que el índice de cotización de las empresas del Ibex –las grandes empresas españolas- haya respondido a la baja a los resultados electorales posiblemente no le diga nada a la mayoría de personas y menos a aquellas que viven de espaldas a estos fenómenos económicos. Pero es que esas empresas son responsables de un porcentaje importante de la riqueza y el empleo que se produce en España. Es decir, aquello que todo el mundo ansía.

Haciendo caso omiso al Ibex, partidos como Podemos o marcas secundarias que han tenido representación en muchas capitales de provincia, han de tomar parte en el arte de gobernar la economía con recursos escasos. Pero si quienes generan riqueza en este país no se fían –y tienen motivos para ello- de esas formaciones políticas, difícilmente habrá riqueza y empleo.  Y, por tanto, esos partidos acudirán al pueblo a pedirles más dinero a base de más impuestos. Y se los gastarán en lo que consideren, hasta que a usted ya no le quede nada porque no habrán sabido generar riqueza. Así de sencilla es la economía.

 

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