Fuga de empresas

En estos años de crisis, ajustes presupuestarios y ausencia de empleo mucho se ha hablado de la fuga de cerebros españoles y andaluces a otros países porque aquí no había ni trabajo ni dinero ni oportunidades. Más aún, las nuevas generaciones de jóvenes que salen de la universidad desearían poder ir –en un porcentaje cada vez mayor- a Madrid, Barcelona u otras ciudades del extranjero. Conocedoras de lo que existe más allá de Despeñaperros, hacen sus comparativas y preferirían hacer su vida en lugares más abiertos, modernos y con más oportunidades. La odisea que se viene produciendo desde el campo a la ciudad desde hace décadas, está sucediendo desde las capitales andaluzas hacia otras mayores.

Si a este hecho sociológico y económico, le añadimos que la presión fiscal que ejerce la Junta de Andalucía sobre sus personas jurídicas y físicas es de las más altas de España junto con Cataluña, el éxodo también se aplica a empresas, patrimonios elevados y altos directivos que cobren importantes sumas. Así, desde el año 2011 hasta junio de este año, han salido de Andalucía 2.719 empresas y se han instalado 2.016 sociedades, con un saldo negativo de 703 empresas, según un informe de Axesor. En Cataluña ha pasado otro tanto de lo mismo. En este tiempo han dejado Cataluña 3.800 empresas y han llegado 2.547 firmas, con un saldo negativo de 1.300 sociedades. Madrid ha sido la comunidad más beneficiada de todo este movimiento, pues ha tenido un saldo positivo de 1.766 empresas, la mayor parte procedentes de Cataluña. Pero también de Andalucía. Se podrían hacer consideraciones de carácter político y social, pero lo más objetivo es que Madrid cuenta con la menor carga impositiva en los impuestos sobre el Patrimonio (que no se aplica), Sucesiones y donaciones (exento al 99 por ciento) e IRPF (con bajadas de 4,5 puntos en los últimos siete años).

Madrid, además, ha realizado una bajada generalizada del impuesto sobre Transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentales,  con especial atención –o disminución- para la vivienda de familia numerosa y la adquisición de inmuebles para uso industrial.

Sobre este tipo de impuestos, las comunidades autónomas tienen todo el margen del mundo. Si quieren atraer empresas y empresarios, talento y todo eso que predican para generar más empleo, lo que tienen que hacer es bajar esos impuestos. A la larga, además, recaudarán mayor cantidad de impuestos, si es esa su mayor preocupación. Si por el contrario quieren el dinero a pronto pago, lo tendrán al principio, pero con el paso del tiempo cada vez será menor porque las empresas, los empresarios y el talento se habrán ido con las maletas a un lugar donde les comprendan más y les aprecien más.  La Junta de Andalucía ha elegido esto último, pero siempre se está a tiempo de rectificar. Que es de sabios.

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