No heredarás por mí

La cuestión sobre la reducción o anulación del impuesto de donaciones y sucesiones en Andalucía que se están planteando los partidos políticos va camino de convertirse en una guerra de cifras que para nada va al fondo de la cuestión. Estamos ante un impuesto cedido por Estado a las comunidades autónomas, las cuales pueden aplicarlo o no. Es decir, que cada comunidad hace lo que mejor le viene en gana para los intereses propios –sus arcas- y los de sus ciudadanos –su patrimonio-. Así Madrid, solo aplica el 1 por ciento de impuestos a las herencias, mientras que Andalucía lo aplica actualmente a partir de los 175.000 euros, con unas tasas progresivas y opresivas. Mientras que a los madrileños les funciona estupendamente la no aplicación del impuesto en Andalucía necesitan los cerca de 500 millones que obtienen para sufragar otros servicios.

La primera cuestión de fondo importante es si este impuesto es justo o es arbitrario y lesivo. El patrimonio que heredan los hijos –en todo tipo de bienes- ya ha tributado en vida de sus poseedores, por lo que el impuesto de sucesiones vuelve a aplicar un tributo por el mero hecho de que pase de padres a hijos. Sin más. La administración tiene mecanismos de recaudación suficientes para cubrir sus necesidades por cualquier otra vía, por ejemplo, el IRPF que acaba de bajar dos puntos en Andalucía. Por tanto, cuando mantiene el impuesto de sucesiones es por una cuestión más bien ideológica y porque sabe que quien hereda una gran cantidad de bienes es supuestamente rico y, por tanto, tiene que tributar más, aunque ya se hayan pagado en vida los impuestos debidos. Ustedes verán si es o no injusto este tributo.

La cuestión es que quien tiene oportunidad de sacar rendimiento a una herencia creando un negocio o una empresa –o continuando con la misma-, manteniendo y generando nuevos puestos de trabajo y creando así la capacidad de pagar impuestos a la hacienda regional, no lo va a hacer por la sencilla razón de que la hacienda en Andalucía te penaliza, y quiere tu dinero en el momento. Esta política es cortoplacista y penaliza la generación de nuevas fuentes económicas y de empleo para la comunidad. Por eso hay mucha gente –dentro de un reducido grupo de personas que heredan grandes cantidades- que decide trasladar el domicilio personal o de sus hijos a otras comunidades como Madrid, Navarra o el País Vasco. Esta discriminación territorial es otra cuestión de fondo, que ahora omitimos.

El PP en Andalucía pide la supresión total de este impuesto. Ciudadanos quiere situar el umbral para cotizar las herencias a partir de 350.000 euros –en España a partir del millón de euros-. Y el Partido Socialista está a favor de subir el umbral actual de 175.000 euros, siempre que la situación económica de la región lo permita. Desde luego es razonable que una reducción del impuesto de sucesiones se implante de manera paulatina para cuadrar las cuentas públicas. Y es igualmente razonable que quien más tenga pague más. Pero no parece justo pagar dos veces por los mismos bienes y, sobre todo, no tener la oportunidad de desarrollar tus talentos creando nuevas fuentes de riqueza en tu propia tierra con el patrimonio familiar.

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Un comentario

  1. Juan
    Enviado el 21 febrero 2016 a las 18:49 pm | Permalink

    Lo más dañino de este impuesto es que provoca huida de riqueza de Andalucia y perjudica gravemente la continuidad de las empresas familiares (las grandes generadoras de empleo estable).

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