El voto y el Brexit

A muchos les gustaría destruir todo en un momento y volver a construir el país desde la nada y hacerlo mejor, según el propio sentir de lo que es un mundo más justo y más feliz. Es un deseo positivo que todos tenemos y que va más allá de lo que nos puedan ofrecer los partidos políticos. Al fin y al cabo, los partidos se engarzan en un sistema de convivencia que hemos construido entre todos. Cierto que quienes están más cerca de los engranajes de ese sistema o forman parte de él, como los partidos políticos, tienen más responsabilidad sobre su funcionamiento. Estos sistemas siempre son imperfectos, pero pueden funcionar mejor según la calidad de las personas que estén al frente de esos engranajes.  Son las personas, con nombres y apellidos, con su historia, su comportamiento, sus ideas y sus actos las que hacemos mejor o peor la sociedad en la que vivimos. Por tanto, usted, querido lector, también tiene parte –su parte- de responsabilidad en lo que la última generación nos ha legado hoy a todos los ciudadanos. Y, lógicamente, tendrá su parte de responsabilidad en lo que decida mañana en las urnas. Y lo que haga fuera de las urnas.

Personalmente no puedo afirmar que esté contento con lo que tenemos. Pocos lo estarán a nada que sean algo inconformistas. Pero una cosa es el sentir y otra muy distinta el cómo materializar esos sentimientos. Porque es imposible, ingenuo e irresponsable pensar que podemos construir de la nada un mundo mejor después de destruirlo. Vamos es de tontos de remate o de débiles mentales que se dejan convencer por cantos de sirena y anuncios publicitarios. Esta ruptura en España es lo que representa Unidos Podemos. La promesa de un mundo mejor con la condición de que nosotros nos deis todo el poder para hacer y deshacer a nuestro antojo. Y eso es peor que su propio programa electoral, que lleva directamente a la destrucción del sistema y del país. Y avocados a revivir la miseria y el hambre que vivieron nuestros padres, abuelos o bisabuelos después de la guerra civil de 1936 que hubo en España.  No exagero un milímetro, y menos después de conocer que una Gran Bretaña dividida ha decidido abandonar la Unión Europea, con tan solo un 1,9 por ciento de votos de diferencia.

El llamado brexit (Reino Unido fuera) nos va a hacer mucho daño en los próximos años. Desde el punto de vista político y económico. Desde el político se abre la espita de otros referéndums en otros países. Lo que puede suponer la desintegración de la Unión. O sea, volver a siglos pasados. Uno puede pensar en otras formas novedosas de relación. Pero no. Volvemos al pasado. Y esto trae consecuencias sobre la economía, negativas para España inicialmente. Tanto por el brexit como por lo que pueda acaecer en el resto de Europa.

Solo les puedo pedir y aconsejar que mañana, por favor, vayan a lo seguro. Imperfecto, pero más estable para el país y para todos.

 

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