La enseñanza pública es de todos

La calidad de la enseñanza en Andalucía es lo que realmente debe de importar y ocupar a todos los políticos y al gobierno de la Junta de Andalucía, desde Susana Díaz hasta el último mono. Hasta aquí estaremos todos de acuerdo. Pero si, además cerca del 75 por ciento del sistema educativo es público, habría que pensar que los esfuerzos tendrían que redoblarse aún más en este ámbito. Todos conforme. Pero si vamos a los hechos concretos, no parece que los esfuerzos de nuestra administración se hayan volcado en la calidad de la educación pública. Porque para comprobarlo hay que ir a los resultados. Y ¿cuáles son esos resultados? Niveles de abandono escolar muy elevados; pésimos resultados en los informes PISA elaborados por la OCDE –el mejor modelo que tenemos actualmente para evaluar, aunque no sea perfecto-; los mayores niveles de paro de Europa, que algo tiene que ver la educación en esta materia.

Pregunten ustedes a cualquier profesor de universidad cómo llegan los alumnos a primero de carrera. Muy lastimoso. ¿Por qué ha aumentado tanto el negocio de las clases particulares? Porque no saben. Y no es algo de ahora, llevamos años así. Pero empeorando cada año. ¿Por qué se ha adjudicado la Junta el derecho de nombrar directores en los institutos? Porque nadie quiere serlo. ¿Por qué? Pregunten. A ver qué motivación tienen los profesores y los directivos. Y qué motivación les dan a los profesionales de la educación desde la administración. He visto profesores llorando de impotencia y les aseguro que a uno se le encoge el corazón. La Junta lleva demasiados años tapando las vergüenzas del sistema que hace aguas por todas partes. Y no se puede decir más que con pena, porque los primeros en sufrir las consecuencias son los chavales, que no tienen culpa ninguna. Que es lo más sangrante.

Lo segundo más alucinante es que la Junta no asume la responsabilidad de su fracaso más estrepitoso. Y es incapaz de corregir el rumbo. Porque no sabe o porque no quiere. Y desde luego la calidad de la enseñanza no se arregla ni con ordenadores ni con material escolar gratis. Está minando toda expectativa de futuro para nuestros jóvenes. ¡Y se fuman un puro!

Y lo tercero más mezquino de la actitud de la consejería de Educación –y de la dirección política que la guía- es que en lugar de arreglar los problemas de la enseñanza pretende acabar con otros modelos de enseñanza que –¡oh sorpresa!- sí funcionan. Y son los colegios concertados y los de enseñanza diferenciada. Los privados no le cuestan nada, y ahí cada cual con lo suyo. Pero los concertados le cuestan a la Junta –o sea a quienes pagamos impuestos-mucho menos que un público y se obtienen mejores resultados. En general, que también hay institutos espléndidos. El hecho de que existan colegios concertados y algunos diferenciados no es una concesión –o no debería serlo- porque en lo público –que es de todos- se debe dar cabida a todas las sensibilidades educativas, como existen en otros ámbitos sociales. Los defensores de lo público somos todos los ciudadanos, no la Junta de Andalucía que, curiosamente, no refleja todas las sensibilidades de los ciudadanos. Al menos así lo está demostrando.

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