El camino de Susana Díaz

La secretaria general del PSOE de Andalucía y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, hará oficial su candidatura a la secretaría general de su partido mañana domingo en lo que se prevé un acto multitudinario y un anticipo de su proclamación como tal. Sin duda se reunirán todas las fuerzas socialistas disponibles, pasadas, presentes y futuras para consensuar públicamente en su figura, a la candidata ideal. Y verdaderamente, Díaz se ha hecho imprescindible, lo quieran o no sus detractores, para sacar al PSOE del mayor atolondramiento al que se ha visto afectado, desde que en 1982 ganara las elecciones generales Felipe González.

Un declive que inauguró José Luis Rodríguez Zapatero, bautizado como el peor presidente que hemos tenido en democracia. Que fue seguido por Alfredo Pérez Rubalcaba en la secretaria general y no pudo contener la sangría de votos del PSOE. Y un Pedro Sánchez que le puso la puntilla al partido, con los peores resultados electorales conocidos, y que consiguió dividir al partido y, finalmente, ser expulsado de la secretaria general por sus compañeros. Otro iluminado al estilo de Zapatero, aferrado a sus propios fracasos.

Susana Díaz Pacheco es la única esperanza del Partido Socialista para pasar página a sus desavenencias internas y relanzarlo para competir con éxito en la champions de la política nacional. Pero lo primero en este momento es organizar un partido entorno a un proyecto político y a un líder indiscutible. Algo de lo que el partido carece actualmente. Y la clave va a estar en modernizar el proyecto de un PSOE cansado y algo anticuado ideológicamente. Es lo que más pesa.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, es una hábil dirigente de partido que también ha tenido que bregar con el cansancio y deterioro de su partido en el gobierno de Andalucía, del que todavía no se conoce su verdadera recuperación. Lo que sí está claro es que no podrá trasladar una fórmula a la andaluza, porque España es más grande, es más diversa y ha evolucionado más rápidamente que la propia Andalucía. A los datos hay que referirse. Y al PSOE nacional le sucede lo mismo: es más grande, diverso y moderno (que nada tiene que ver con progre). Por eso tendrá que sacar algunos conejos de su chistera para separarse del pasado sin romper del todo con él. Es joven, y eso es mucho más que un punto a su favor.

No es ninguna sorpresa que aun presentándose a la secretaria general del PSOE siga presidiendo la Junta de Andalucía. Otra cosa es que haya otro secretario general del partido en Andalucía. Cosa que también es difícil que suceda hasta que pueda consolidar su posición en Madrid. Particularmente no me gusta la acumulación de cargos, ya sea en la vida política o en la vida real. Pero como esta no es una verdad sustancial, que haga lo que quiera o lo que le dejen. Lo que entiendo que importa a los españoles es que haya partidos fuertes, coherentes y constructivos, capaces de gobernar España con sensatez.

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