El millón de euros

El precio que el PSOE ha tenido que pagar para que la Junta de Andalucía tenga presupuesto en 2018 asciende a 83 millones de euros. Este es el montante que supone a las arcas públicas elevar el mínimo exento del impuesto de sucesiones y donaciones al millón de euros. Pero solo de padres a hijos. Nada de hermanos, tíos o sobrinos. Es una lectura, cruda, pero cierta del acuerdo alcanzado entre Ciudadanos y PSOE de Andalucía para que el primero pueda cumplir su promesa electoral y el segundo pueda seguir gobernando. Aunque también se puede decir que, algo de justicia se ha hecho, cuando el partido naranja ha conseguido doblegar al PSOE y se terminara con un impuesto a todas luces antinatural y causante de mucho sufrimiento. Sin duda el Partido Popular es quien más se ha volcado en estos últimos tiempos en la derogación del impuesto de sucesiones, pero quien tenía el poder de hacerlo eran sus colegas de Ciudadanos.

En todo caso, el resultado es satisfactorio para el conjunto de la sociedad. Y, lógicamente, eso es bueno. El  PSOE siempre ha defendido que este impuesto era un gravamen para los ricos y en sus filas no veían con simpatía su abolición. Quizá el concepto de riqueza, valorado por la Junta en 175.000 euros hasta la llegada de Ciudadanos, luego en 250.000 euros por heredero y ahora en 1 millón de euros, sea bastante discrecional. O simplemente, oigan, si no hay más remedio que cambiar el concepto y entrar por el aro, ya que está en juego seguir gobernando la Junta de Andalucía, pues adelante. Se cambia lo que haya que cambiar. Y no es que esto se haga solo en nuestra tierra. Se hace en todos sitios. También en el gobierno de España, que hace sus concesiones a partidos menores para aprobar los presupuestos.

Son cosas de la política, dirán. Todo depende del cristal con el que se mire. Y claro, así podrán comprender ustedes que los catalanes independentistas digan que en democracia tienen todo el derecho a votar, cuando los catalanes no independentistas y el resto de España diga que el desafío independentista es un ataque a la democracia. Llegado este punto, quizá, puedan pensar que no son cosas de la política, sino que son cosas de la falta de política, que ha renunciado a los principios y a la verdad de las cosas, por el gobierno de las cosas a cualquier precio. Y cuando el principio es gobernar a cualquier precio, lo demás es relativo. Y es aquí donde nos encontramos; en el puro relativismo.

A pesar de la buena noticia sobre la eximente de pagar impuestos por heredar un millón de euros, queda sin resolver el principio fundamental: los bienes que uno posee, lo son a perpetuidad y se han pagado por ellos. Nadie tiene derecho a quedarse una parte de los mismos por el simple hecho de donar a un tercero o por que se hereden. A un hijo, a un hermano o a quien le la gana. Se trata de un intervencionismo del Estado injustificado e insoportable para las libertades. Seas rico o seas pobre. O los principios están claros o siempre los políticos gobernantes podrán arrebatarnos lo que quieran. Porque su bandera es el relativismo. Y ese es nuestro mal.

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