El nuevo mapa económico español

La inestabilidad política que vive Cataluña ha provocado en cuestión de días, que más de 500 empresas hayan decidido, en un primer paso, cambiar su domicilio social y fiscal a otras comunidades autónomas, fundamentalmente a Madrid. Más significativo aún es que el movimiento se ha producido entre las grandes compañías, que son las que cotizan en el mercado de valores. Y esto produce un efecto contagio de grandes dimensiones, pues de la gran empresa depende el trabajo de muchas pequeñas y medianas empresas que quieren seguir trabajando con ellas. Al fin y al cabo, son el sustento de su actividad y de sus trabajadores. Y con las cosas de comer no se juega.

Los dueños, proveedores y clientes de esas grandes compañías –CaixaBank, Segur Caixa, Banco Sabadell, Planeta, Axa, Bimbo, Catalana de Occidente, Edreams, Abertis, Colonial, Cellnex, Aguas de Barcelona etc.- han visto peligrar su seguridad jurídica, de financiación y de mercado ante el arrebato independentista. Y aunque en muchos casos, el primer paso ha sido el cambio de domicilio –que supone tributar fuera de Cataluña, lo cual ya supone una suma importante-, de seguir la situación hacia una proclamación de independencia, el siguiente paso podría ser trasladar la actividad fabril. Cuyas consecuencias serían del todo funestas para la economía catalana.

Este movimiento empresarial hacia Madrid –y en menor medida hacia la Comunidad Valenciana- puede provocar una nueva configuración socioeconómica del mapa español donde se observará un peso importantísimo de la Comunidad de Madrid frente a una recesión de la comunidad catalana. Y eso también puede afectar a la financiación autonómica, cuya revisión está ahora mismo encima de la mesa del ministerio de Hacienda. Pero también afectará, sin duda, al sector inmobiliario, a las infraestructuras, al transporte etc. Es decir, que si el grueso de las empresas instaladas en Cataluña deciden finalmente trasladar su actividad a Madrid, la configuración de España sufrirá algunos cambios notables.

Imagínense que si alguna de esas grandes compañías se trasladasen a Andalucía –tan solo lo han hecho una filial industrial de Mahou-San Miguel y las clínicas estéticas Sanantur, ambas a Málaga- el impacto económico se repartiría más y mejor en el conjunto del Estado. Y ya que muchas empresas están de salida voluntariamente, no estaría de más que el gobierno de Andalucía hiciera un esfuerzo por acoger a quien lo desease. Pero para eso, hay que estar preparados fiscalmente, administrativamente, logísticamente y con una fuerza laboral preparada. ¿Estamos preparados para esta labor de acogida?

Tal sería el impacto, que incluso cobraría mucho más sentido activar de manera decisiva el corredor central ferroviario desde Algeciras hasta Madrid, ya que la capital de España va a ser, sin duda, el centro neurálgico empresarial del país. Da vértigo incluso hasta escribir este nuevo diseño socioeconómico de España, pero es más que posible. Y hay que estar preparado. Y todo por un sueño quimérico irreal de unos pocos que trasladaron a otros muchos.

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