Querida presidenta

Como sabe, desde hace más de un mes, se han venido sucediendo traslados de  empresas que tenían su sede social en Cataluña a otros puntos de la geografía española. En concreto llegan ya casi a 2.500 empresas. Estas compañías se han visto obligadas a emigrar a otras zonas sin conflicto social y económico, buscando seguridad jurídica y, sobre todo, la supervivencia de la empresa. Muchas grandes empresas han buscado refugio en Madrid. Es natural. Solo las 62 más grandes han tenido un impacto económico directo sobre la economía catalana de 11.540 millones, lo que representa el 5,6 por ciento del PIB catalán, según distintos expertos reconocidos.

De todas esas empresas que han emigrado, tan solo han recalado en Andalucía, según tenemos conocimiento, cuatro compañías. Pastas Gallo a Córdoba; San Miguel (un filial industrial sin apenas impacto) y Sanantur (una pequeña clínica estética) a Málaga; Uxafarma, otra pequeña farmacéutica, a Sevilla. Gallo ha trasladado su domicilio a la localidad cordobesa  donde se ubica su fábrica más grande. Un paso natural.

Se puede imaginar que, para quienes deseamos ardientemente –como usted- que Andalucía de un salto cualitativo y cuantitativo de una vez hacia la generación de riqueza y empleo, estas cifras son ridículas para nuestra tierra. Ni si quiera la empresa cárnica Faccsa, cuyas instalaciones de matadero se encuentran en la localidad malagueña de Cártama, ha querido trasladar su sede social a Andalucía, pues la tenía en Gerona por lazos familiares. Y lo ha hecho a Madrid. Seguro que tiene una explicación. Y me temo que es de carácter fiscal, y más en concreto, tendrá que ver con el impuesto de sucesiones y donaciones. Pero sigamos, querida Susana.

Mi intención al dirigirle estas letras es compartir con usted la reflexión del por qué no hay muchas más empresas catalanas que quieran venir a instalarse a Andalucía. Y qué podemos hacer para hacer atractiva nuestra tierra a aquellos que buscan un lugar donde instalarse.  Y que más puede hacer la Junta de Andalucía en este sentido. No es que vayamos a robar a Cataluña empresas. No. Es que se quieren ir. Y nada tiene de malo ofrecer cobijo al peregrino. Ahora bien, si lo tratan mejor en otros lugares que en Andalucía, pues lógicamente no vendrán aquí. Y en esta cuestión, como en otras, la demostración de si somos atractivos o no, se demuestra con números. Y los números no nos acompañan. Y eso que el coste de la vida es menor que en otros lugares.

Quizá tendríamos que ofrecer personal cualificado, del que carecemos. Y eso en el ámbito industrial, es fundamental. Se –y es de agradecer- que se están multiplicando los esfuerzos por impulsar la FP Dual y tendremos una ley al respecto a finales de año. Otra cosa que nos falta es una oferta fiscal más interesante. Es una pena que en su gobierno no entiendan que esto beneficia la atracción de empresas. En todo caso, me tiene a su disposición –y conmigo muchísimos empresarios- para lo que necesite. Con mis mejores deseos.

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