El 21 D en Andalucia

Todos sabemos que las elecciones en Cataluña que se celebrarán el 21 de diciembre serán extraordinariamente decisivas. Tanto para el futuro de la comunidad catalana como para la  configuración del Estado y otros posibles efectos colaterales, no pequeños, como por ejemplo una fracción en el actual gobierno de la Junta de Andalucía, fruto del acuerdo entre el PSOE de Susana Díaz y Ciudadanos. Porque, ¿qué sucedería si ganara la candidata de Cs, Inés Arrimadas, y el PSOE no pactara con ellos ni con el PP como ha dicho Pedro Sánchez? Veamos.

El 21 de diciembre es jueves. Un modo de facilitar que acuda más gente a votar, como parece que será. El gobierno y los partidos constitucionalistas han preferido, al parecer, que sea el voto ciudadano quien decida arreglar los efectos de la deriva independentista en Cataluña. No sé si lo han hecho así por miedo a arreglarlo ellos antes de una consulta o porque confían demasiado en que ganarán las elecciones. Pero desde luego, mucho tienen que arreglar, y no se hace en dos telediarios.

Ese pensamiento de unidad constitucionalista frente al independentismo parece haberse roto –como también la unidad separatista- por la mitad, porque Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, ha manifestado no tener ninguna intención de facilitar el gobierno de la Generalitat a la candidata de Cs, Inés Arrimadas, si fuera el partido más votado…de entre los constitucionalistas. Y todo apunta a que esta mujer medio andaluza y medio catalana será la más votada por los no independentistas. Lo que no sabemos con certeza es si la postura de Sánchez es una nueva invención de las suyas (entiéndanse salida típica de iluminado) o estrategia de política de barrio (entiéndase que toda mentira vale con tal de ganar) o es que realmente tiene en mente poder gobernar en coalición con ERC, como ya hizo en el pasado, y Podemos. Y eso con tal de que no gane quienes están a su derecha, es decir, Cs y PP. De las grandes decisiones de Estado volvemos a las navajadas de barriada; a las bajas y cortas miras de personas enfermas de espíritu.

Dado que es improbable que nadie consiga una mayoría absoluta, lo seguro es que haya que pactar para formar gobierno. Si el  PSOE rompe con el bloque constitucional y se une a ERC, lo más probable es que sea el fin de ellos mismos en Cataluña; que no se mueva nada en la Generalitat para limpiar todo aquello que huela a sectarismo separatista; y que el Cs de Rivera revise su política de pactos con el PSOE, lo que influye directamente en el gobierno de la Junta de Andalucía, donde podrían convocarse elecciones anticipadas. Lo cual no es descartable en absoluto. Y pensando en plan política barriobajera, incluso Pedro Sánchez estaría encantado de que así fuera. Y, comprobarán una vez más, que el problema de gobernanza de este país no está tanto en los nacionalismos como en la falta de altura de miras de los partidos constitucionalistas.

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