Virulencia política

Pensaba hacer unas consideraciones sobre el nuevo modelo de financiación autonómica y la propuesta de la Junta de Andalucía sobre el particular, y más una vez aprobados los Presupuestos Generales del Estado, lo cual abría las posibilidades de empezar a negociar, por fin, uno de los puntos fundamentales para el buen gobierno de las autonomías y de Andalucía. Pero dadas las circunstancias políticas del momento, parece que toda la oposición ha decidido provocar un terremoto en España, así, en caliente, sin valorar el alcance de quedarnos sin gobierno, poner otro o ir a unas elecciones anticipadas. Salir de la normalidad institucional siempre sale muy caro para los de siempre: los gobernados. Y, sinceramente, todavía no convencen las razones de la sentencia del caso Gürtel como para que el PSOE o Ciudadanos decidan dinamitar la legislatura. Vamos por partes.

Según nos han informado, la sentencia del caso Gürtel, que hace referencia a otros tiempos,  dice estar probado que el PP de dos ayuntamientos madrileños se financiaron de la trama político-empresarial, para pagar sus campañas electorales. No se refiere por tanto ni a la campaña del PP ni a todo el partido. Luego están todos los ladrones que cobraron sus comisiones. Casos de estos, los tienen todos los partidos. Por desgracia. Y cuanto más está un partido en un gobierno, más se producen. Por ahí se mide la calidad de nuestros partidos. En fin, que es más de lo mismo en todos estos años de democracia. No sé a qué viene tanto rasgue de vestiduras hipócrita.

Es sabido que Pedro Sánchez solo tiene en mente ser presidente. Y esta será la tercera vez que lo intente, aunque sea aliándose con el mismísimo diablo. Y aunque tenga el partido dividido, ahí va. Se supone que con los votos de toda la oposición de izquierdas más los independentistas, podría salir adelante su moción de censura. Pero resulta que el señor Pablo Iglesias está absolutamente en la picota, por su chalé. Vamos, por su milésima incoherencia y mentira. Y resulta que tenemos el desafío independentista en Cataluña, con más virulencia que nunca, y al frente de su gobierno, a un nazi, que diría Alfonso Guerra. El resultado de que saliera adelante un gobierno multipartido con estos señores, es ir de Guatemala a Guatepeor. Y ustedes lo saben.

El adelanto electoral que propone Ciudadanos sería mejor opción que la anterior. Por la sencilla razón de que sería más limpia y nos dejaría decidir a los españoles a quién queremos que nos gobierne. Porque la foto política del inicio de legislatura, poco tiene que ver con la actual. Un adelanto electoral, podría además cambiar el gobierno –si así lo decidimos libre y democráticamente- de forma ordenada. Sin que los independentistas catalanes aprovechen la coyuntura para seguir robando y estableciendo un gobierno paralelo, autoritario y xenófobo. Y por supuesto, olvídense de la recuperación económica y del empleo, si la moción de censura consigue salir adelante. Piénsenlo de verdad. Que luego vienen los llantos y lamentaciones. Sobre todo, piénsenlo bien los políticos. Que alguien piense en España, por favor.

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