Startups: riesgo y oportunidad (2)

Nacerían y se desarrollarían muchas más startups si tanto el gobierno central como el autonómico facilitaran fiscalmente la inversión en estas empresas incipientes donde el riesgo es muy elevado. Están bien las ayudas a la inversión en I+D y en personas dedicadas a ellos. Pero no es suficiente. Al principio lo que hay en estas sociedades son personas concretas, sus ideas, su trabajo y su dinero. Punto. Un tanto por ciento muy elevado de estas iniciativas mueren en el camino sin alcanzar ni los tres años de vida. Las causas son de lo más variadas, pero vamos a la más decisoria, en mi opinión, que determinará el futuro próximo: la implantación de un gobierno corporativo en la startup.

No sé si fue lo primero o lo segundo que me llevó a invertir en Footters, ec2ce y Bluumi (que ya presenté el sábado pasado), pero el equipo fundador es esencial. Además de convencerte de que esa persona o equipo será capaz de poner en marcha el proyecto, tiene que ser buena persona. Y ha de saber escuchar y pedir consejo. Y, en su caso, saber rectificar o amoldarse a otras decisiones. Lo que significa ser humilde. Y,  por supuesto, honrado. Afortunadamente estas cualidades o virtudes se dan en estos equipos, lo que les ha llevado -además de tener lógica empresarial- a constituir en poco tiempo un consejo de administración y un organigrama directivo con misiones bien determinadas. Este es un punto esencial para el éxito posterior. Alguno se ha podido quedar en el camino, pero hace falta claridad de objetivos, equipo unido y el dinero suficiente para llegar  con éxito a la siguiente fase de crecimiento y expansión.

Con estos mimbres, más los citados el sábado pasado del esfuerzo comercial con el producto definido, llegamos a las puertas de la fase que nos permitirá dar un salto cualitativo y cuantitativo decisivo, con la entrada de uno o varios socios que den estabilidad financiera para los próximos dos o tres años. A este punto hay que llegar con todo ordenado y claro. Generando ingresos –incluso beneficios- y con valoraciones que han multiplicado tu inversión por 4 ó 5 en dos años, como es el caso. Si además llegas a este punto, con acuerdos internacionales o clientes globales o asentamiento exterior, miel sobre hojuelas. Como es el caso.

El nuevo socio o socios que entren tienen que aportar, además de dinero, expectativas claras de negocio y de revaloración de la compañía. En España y Europa seguimos penalizando el valor de la compañía que asociamos únicamente al ebitda. Craso error. Los inversores anglosajones tienen una visión más amplia del valor de la tecnología y sus aplicaciones. Con los nuevos socios llega la fase de expansión geográfica y crecimiento del negocio; de demostrar la rentabilidad de esa idea originaría perfeccionada y palpable, donde te encuentras acompañado con personas que nunca imaginaste. Si se venderá o no la compañía es algo que está por ver. Lo mismo nos gusta cómo funciona y nos instalamos.

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