Más impuestos, más esclavos

Cada vez que suben los impuestos usted es un poco más pobre y un poco más esclavo. Le dirán que es para pagar la sanidad pública. Le dirán que es para pagar la educación pública. Le dirán que es para promover la igualdad entre ricos y pobres o entre hombres y mujeres. Le dirán que es para asegurar sus pensiones, pero eso es mentira. Le dirán que es para atender a los inmigrantes, pero eso es igualmente mentira. Todo impuesto es una cesión obligada al Estado –en el caso que contemplamos- del dinero que ganamos para que lo gestione y gaste en favor del bien común y de la manera más eficaz posible. De ahí salen las carreteras, los ferrocarriles y aeropuertos, hospitales y escuelas.

Pero fíjense que, hoy en día, no habría necesidad de que el Estado hiciera tantas cosas porque la iniciativa privada las puede hacer y, de hecho, hace muchas. Hacen aeropuertos, ferrocarriles, hospitales, escuelas. Y, se preguntará entonces, ¿para qué necesita el Estado hacerlo?  Le dirán que es para que funcionen las cosas, pero eso es mentira. Le dirán que es para que todo el mundo pueda tener asistencia, pero eso también es mentira. La gestión privada puede hacerlo igualmente y de manera más eficaz. Hay quien se aprovecha de esas situaciones, dirá. Es posible. ¿Pero acaso no hay corrupción en la cosa pública? Si, y mucha. ¿Por qué entonces ese afán recaudador? Porque eso es poder. Y el poder es control.

Y son ustedes, los votantes, los que les dan el poder para dirigir los destinos de su vida y de su dinero. Es alucinante pero supongamos que usted gana 1.333 euros brutos al mes. La seguridad social y otros conceptos menores, se llevan ya cerca de un 33 por ciento, es decir, ya se queda con 1.000 euros. El IRPF se lleva otro 15 por ciento. Toda compra que usted hace, se lleva entre un 21, 10 o 4 por ciento, según productos.  Tradicionalmente, los gobiernos socialistas son recaudadores. Los gobiernos de ultraizquierda –como Podemos- son confiscadores. Y gastones. Y la suma de unos y otros es una bomba, para la autonomía personal y de un país.

El acuerdo que han alcanzado el Gobierno de Pedro Sánchez y el Podemos de Pablo Iglesias para los presupuestos generales del Estado es marcadamente confiscatorio. Y pone en peligro la recuperación de la economía. Elevar el salario mínimo a 900 euros –o a más- sería el ideal de todo gobernante, al igual que elevar las pensiones y fijarlas al IPC. Pero eso no es posible en este momento. Los pequeños empresarios no pueden permitírselo, porque además esa cantidad lleva consigo más pagos a hacienda y la Seguridad Social. España tiene que pagar las pensiones pidiendo crédito. ¿Creen que eso es sostenible?  Aumentar la cuota mensual de los autónomos unos 35 euros, es un abuso mayúsculo. Espero que los más de tres millones de autónomos se lo agradezcan en las urnas.

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