Sánchez Vs Moreno

Los gobiernos vienen y van, los partidos gobiernan y dejan de gobernar, y aquí siempre queda la sociedad civil que los va viendo pasar. Pasó con Rajoy, al que sustituyó un tal Sánchez. Pasó con Susana Díaz, a la que sustituirá Juanma Moreno. Cierto que ha costado más años cambiar al PSOE del gobierno de Andalucía, por eso lo más probable es que el gobierno entrante se encuentre con más dificultades para erradicar inercias de años, malos hábitos y tantos otros vicios que se han podido acumular, como si lo que allí se viniera haciendo fuera el modo andaluz de hacer las cosas. Es la naturaleza de las cosas después de tantos años. El inquilino se cree el propietario del inmueble que alquiló, pero en realidad no lo es. Y el nuevo habitante irá contracorriente al principio, en sus modos distintos –y legítimos- de hacer las cosas. Que pueden ser mejores o peores, pero en todo caso, distintos.

Así como Sánchez se ha encontrado un gobierno con los deberes hechos y orientados, y una maquinaria administrativa engrasada para soportar los cambios de gobierno, Moreno se encontrará una maquinaria que ha ido en un solo sentido en muchos años, con los presupuestos aplazados y con muchas trampas administrativas a la vista y otras desconocidas. Además, así como Sánchez se puede permitir el lujo de aumentar en sus presupuestos para este año la recaudación impositiva en 20.000 millones de euros –que ustedes y yo pagaremos si alguien no lo evita-, el nuevo gobierno andaluz de coalición llevará a cabo una reducción de impuestos vía IRPF y la supresión del de sucesiones y donaciones. Lo que quiere decir que, toda la recaudación de este año –si prosperan esos presupuestos del gobierno- se la va a llevar el PSOE para su campaña política; mientras que el gobierno andaluz tendrá que hacer equilibrios malabares para hacer frente a los compromisos heredados del PSOE de Susana Díaz.

Y mientras, la sociedad civil, que siempre sigue ahí, está observante ante los distintos movimientos que realizarán unos y otros. Los entrantes y los salientes. A los entrantes siempre se le piden mil cosas e incluso se les exige. Efectivamente, la sociedad civil puede y debe pedir muchas cosas a los gobernantes, pero hay que dejarles a ellos hacer del modo que es posible hacer las cosas mejor. Ni se imaginan las dificultades que tiene una administración para mover cosas. Algo que, precisamente, tendrán que mejorar si queremos progresar a otra velocidad. A los salientes les diré, que gracias por los servicios cumplidos. A los que han cumplido con ello, que son muchos, pero no todos. Y si han trabajo bien, encontrarán acomodo en la sociedad civil privada. Mucho más exigente que la pública. Y a los entrantes, también les desearé mucha suerte, mucha paciencia, mucha profesionalidad y que no pierdan de vista de donde vienen. Pues algún día tendrán que volver ahí.

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