Recuperar la decencia

El consejero de Educación, Javier Imbroda, salió esta semana pasada a la palestra del Parlamento para explicar cómo se ha desarrollado su plan de refuerzo educativo estival. Una gota en el enorme embalse de la educación andaluza, tan necesitada de agua límpida, fresca y corriente, caracterizada por uno de los índices más altos de abandono escolar de España, con el 21 por ciento, y por los índices más bajos en otros aspectos cualitativos de especial relevancia. Llevamos demasiados años arrastrando un sistema educativo trasnochado, pobre y con resultados muy discutidos, al que le hace falta un meneo importante. Y, sin embargo, sus señorías en el Parlamento, se dedican a criticar y burlase de una medida tan necesaria como insignificante: los planes de refuerzo escolar durante el verano (15 días en el mes de julio).

La consejería de Educación había preparado un plan de refuerzo estival destinado a 100.000 chavales, y solo se han cubierto 3.657 plazas. A la llamada del mismo se han presentado 1.674 docentes con la idea de poner al día a los estudiantes en las materias de matemáticas, lengua e inglés. El resultado, desde luego, no ha sido el apetecido. Y por eso criticaron al consejero en el Parlamento. Pero uno se puede preguntar. ¿Quién ha fracasado? ¿El consejero o todos los parlamentarios y sus partidos? ¿El consejero o los centros educativos y profesores? ¿El consejero o los padres?  Quizá no nos hemos enterado todavía, pero la educación es una cosa de todos. Porque todos tenemos una parte de responsabilidad en ello. Una sociedad fracasa o triunfa cuando se les da a las futuras generaciones la mejor educación para que salgan adelante por sí mismas y sean capaces de construir una sociedad mejora que la precedente.

Es la hora de recuperar la decencia. Es la hora de aportar lo mejor de cada uno para que los chavales estudien, aprendan, se interesen por las materias, sepan lo que es el esfuerzo, aprendan a fracasar y a levantarse. Es la hora de que los profesores se sientan acompañados por la administración y los padres, que se reciclen, que recuperen su amor por la enseñanza y sus alumnos, que descubran lo mejor de cada chaval y les enseñen a desarrollar sus talentos. Es hora de que los padres se ocupen y preocupen por la educación de sus hijos. Porque son parte fundamental y esencial en este proceso. Y requiere sacrificio, tiempo, paciencia, acompañamiento, cooperación con el centro educativo. Es hora de que la Administración acompañada por todos los grupos políticos, pongan el resto para que consigamos un modelo educativo de calidad, en los contenidos, en su organización y en los docentes.

Se lo debemos a los más jóvenes. Se lo debemos a los más mayores que tantos sacrificios han hecho por nosotros. Se lo debemos a la sociedad en su conjunto. Es el mejor y más precioso legado que podemos dejar a las siguientes generaciones.

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